jueves, 5 de febrero de 2015


SOCIOLOGÍA II.


LA OFERTA Y DEMANDA EDUCATIVA EN MÉXICO.

CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

Amelia Salas Porras

Gabriela Guadalupe Anchondo Chavez

2° CUATRIMESTRE

5/FEBRERO/2015












LA OFERTA Y DEMANDA EDUCATIVA EN MÉXICO.

La educación superior es un bien público que también produce beneficios privados. Éstos se manifiestan en una gran variedad de esferas, incluidos ingresos más elevados y mayor satisfacción laboral. Más trascendentes colectiva mente son los beneficios públicos. Una población más y mejor educada significa una ciudadanía más informada, participativa y crítica. Además, la educación superior tiene importantes efectos multiplicadores en el desarrollo económico y social y es un componente crucial para construir una nación más próspera y social mente incluyente.
 No es casual, en consecuencia, que desde hace varios años esté conformándose en México un consenso social favorable a la ampliación —con calidad y equidad— de las oportunidades educativas de tipo superior. Se trata no sólo de una aspiración legítima, sino de una condición fundamental para impulsar el desarrollo del país, mejorar la competitividad y lograr una inserción ventajosa en la economía basada en el conocimiento.
La mayor parte del incremento de la matrícula durante los últimos seis años se produjo en la modalidad escolarizada. Sin embargo, no debe perderse de vista que el aporte de las modalidades no escolarizadas también fue significativo, como revela el hecho de que su matrícula pasó de 159 mil estudiantes en 2006 a 342 mil en 2011. Así, su peso relativo se incrementó en esos años de 6.3 a casi 11 por ciento de la matrícula total de educación superior del país.

DEMANDA.

La expansión de la educación superior en México ha tenido como precondición el aumento de las tasas de cobertura, retención y graduación en el bachillerato.  En los próximos diez años la presión para la educación superior será aún mayor pues se prevé que el nuevo ingreso aumentará alrededor de 90 por ciento, impulsado por la obligatoriedad y rápida universalización de la educación media superior.
Respecto al tamaño de la demanda, hay que considerar que en algunos casos la información censal disponible se presenta en unos grupos de edad que no concuerdan con la edad en que la población debería estar cursando los diferentes grados de cada nivel educativo.

Respecto al tamaño de la demanda, hay que considerar que en algunos casos la información censal disponible se presenta en unos grupos de edad que no concuerdan con la edad en que la población debería estar cursando los diferentes grados de cada nivel educativo. Por otro lado, y dado el rezago educativo del país y las características socioeconómicas de la población, la SEP (Secretaria de Educación Pública) maneja unos rangos de edades para la educación formal, bastante amplios, por lo que habría que diferenciar este rango amplio, con el que sería el real, en caso de comenzar los estudios en la edad apropiada y no repetir ningún nivel. Este problema podría ser paliado, en parte, en el caso de los estudiantes de primaria, calculando como demanda, por un lado, los estudiantes de entre 6 y 14 años, como es lo oficial, pero también considerando los de entre 6 y 11 y teniendo en cuenta un porcentaje de alumnos entre las edades 12 a 14 años. 


  En cuanto a la oferta.

En los referente a las fuentes sobre los equipamientos educativos, la Secretaría de Educación proporcionó los datos domiciliarios de cada centro educativo, así como las características de cada inmueble donde se imparten los servicios educativos y las estadísticas de la matriculación para el ciclo académico 2000-01, ciclo seleccionado para poder hacer comparaciones con los datos censales de población. Por otro lado, se realizaron una serie de entrevistas en profundidad a personal de la Secretaría de Educación, del área de educación municipal y a directores de varios servicios educativos.